¿Las personas con cáncer huelen diferente? Lo que dice la ciencia

¿Por qué ocurren cambios en el olor corporal?

Las células cancerosas alteran profundamente el metabolismo del organismo, lo que provoca que liberen compuestos químicos volátiles, conocidos como VOCs (compuestos orgánicos volátiles). Estos compuestos pueden emitirse a través del aliento, sudor, orina, heces y sangre. Aunque el olfato humano comúnmente no los detecta, perros entrenados y dispositivos electrónicos sí pueden identificarlos.

Anecdotario y evidencia anecdótica

Algunos testimonios relatados señalan que familiares o cuidadores perciben un olor inusual en pacientes con cáncer, aunque esto depende de la sensibilidad individual del olfato. Sin embargo, no existen estudios clínicos confiables que confirmen que humanos sin entrenamiento específico puedan oler el cáncer .

Lo que sí detectan los perros y dispositivos

Varios estudios respaldan que:

Los perros entrenados pueden identificar distintos tipos de cáncer (pulmón, próstata, mama, ovario, colorrectal) mediante el olor del aliento, orina o muestras sanguíneas con altas tasas de sensibilidad y especificidad.

Dispositivos como narices electrónicas o sensores de gas han podido detectar patrones específicos de VOC, por ejemplo en cáncer de pulmón o melanoma.

Estas herramientas se basan en tecnologías como GC‑MS (cromatografía de gases con espectrometría de masa) o sensores con nanopartículas sensibles a ciertos químicos .

¿Qué olores están asociados con el cáncer?

Aunque no hay un olor universal del cáncer, se han identificado ciertos olores característicos en diferentes tipos:

Cáncer colorrectal: presencia de sulfuro de hidrógeno (olor a huevos podridos).

Melanoma: emisiones de compuestos como nonano y ftalatos, detectables por sensores como un ligero aroma a gasolina.

Cáncer de pulmón: aumento en compuestos como metil‑hidrazina, con olor a amoníaco o pescado.

Polyaminas, producidas en tumores de crecimiento rápido, también se asocian a un olor metálico o dulce.

¿Qué pueden oler las personas sin entrenamiento?

Aunque aisladamente algunas personas han reportado un cambio olfativo, la mayoría no puede distinguir los VOC del cáncer. Las excepciones más claras se dan cuando hay tumores ulcerados o necróticos, que pueden generar mal olor debido a bacterias e tejido típico, y en esos casos sí puede percibirse un hedor claro.

Efectos del tratamiento y cambios de olfato

Las terapias contra el cáncer pueden también alterar el olor corporal del paciente. La quimioterapia, por ejemplo:

Cambia el aroma del aliento, orina, sudor y heces.

Produce sequedad bucal, úlceras o mal aliento, generando consigo olores poco agradables.

Implicaciones diagnósticas y futuras

El estudio del volatiloma —el catálogo total de VOC del cuerpo está generando interés médico para detectar enfermedades de forma temprana y no invasiva.

Perros entrenados ya han logrado identificar recidivas de cáncer basándose en muestras de sangre, incluso antes que métodos tradicionales.

Las narices electrónicas prometen eventual uso clínico para cribado precoz, aunque aún requieren más desarrollo.

Qué hacer si notas un olor inusual

Consulta médica: un olor corporal persistente sin causa aparente merece evaluación.

Buena higiene: mantener limpieza, hidratación y cuidado oral ayuda a mitigar olores asociados a enfermedad o tratamiento.

Revisar heridas o tumores: los olores fuertes podrían deberse a tejido necrótico o infecciones, lo cual requiere atención .

Las células cancerosas liberan VOC que generan un perfil olores característico, aunque normalmente indetectables por nuestro olfato.

Perros entrenados y sensores electrónicos sí detectan estas señales con alta precisión, mostrando gran potencial para diagnóstico precoz .

Humanos podrían percibirlo solo en casos avanzados o con tumores ulcerados, pero esto es menos común .

Cambios en olor también pueden deberse a tratamientos, por lo que ante cualquier alteración se debe contactar a profesionales .

El futuro apunta a narices electrónicas clínicas que permitan detección no invasiva, complementando la sensorialidad animal en oncología .

Este fascinante campo revela cómo nuestros cuerpos nos hablan a través del olor, y abre una nueva vía para combatir el cáncer de forma más temprana y eficaz.

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